3 abr 2010

Los edificios de la Avenida Eduardo Dato - Tercera fase de la Gran Vía

El tercer tramo de la Gran Vía o Avenida de Eduardo Dato, que concurre desde la Plaza del Callao hasta la Plaza de España, es quizás el de construcción más diversa y ecléctica.

En este tramo se ve una arquitectura más neutral, no tiene la riqueza del segundo tramo ni la timidez del primero. En él se ven la influencia de las últimas tendencias llegadas de Berlín y la modernidad del momento, optando por fachadas sin adornos y dejando sólo paños lisos recubiertos con chapeados de piedra.


Cine Callao
En el arranque del tercer tramo de la Gran Vía se alza en 1926 el Cine Callao, magnífica obra del arquitecto Luis Guitiérrez Soto. En la obra se invertirán cuatro millones de pesetas y estará acabada en poco más de siete meses.





Edificio Capitol o Carrión
El edificio, de catorce plantas, fue proyectado por los arquitectos Luis Martínez-Feduchi Ruiz y Vicente Eced y Eced.
Su construcción se realizó entre 1931 y 1933, siendo su propietario el Sr. D. Enrique Carrión, marqués de Melin, a quien podemos ver en la fotografía en compañía del director, D. José. María Peña.

Destacaron en su época los adelantos tecnológicos que incorporaba, como el uso de vigas de hormigón tipo Vierendel, la utilización de telas ingnífugas y el sistema de refrigeración, el primero centralizado de Madrid y que ocupaba toda una planta.

Recibió el Premio Ayuntamiento de Madrid de 1933 y la Medalla de Segunda Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934.

También en 1934, con motivo del primer aniversario del edficio, el Ayuntamiento de Madrid, siguiendo la voz popular y la aprobación del alcalde, D. Rafael Salazar Alonso, rendirá homenaje a su propietario con diversos actos populares. Se descubrirá una lápida conmemorativa que la villa de Madrid dedica a D. Enrique Carrión.




Banco Hispano de Edificación
Se inauguró el 22 de junio de 1932 en la antigua avenida de Eduardo Dato número 16, hoy Gran Vía 60.
Es obra del arquitecto Emilio Ortíz de Villajos y la participación del escultor Victorio Macho, autor de la escultura que engalana su fachada.

La construcción del edificio superó los dos millones de pesetas, siendo presidente del Consejo de administración D. Alejandro Lerroux.




Edificio Rialto
Este bello edificio, obra de los arquitectos Aragón Pradera y Mendoza Ussía, fue inaugurado en octubre de 1930.


Las fotografías inferiores muestran algunos espacios interiores del lujoso cine.


Edificio Coliseum
Este edificio de estilo americano es obra de los arquitectos Casto Fernández-Shaw y Pedro Muguruza, por encargo del compositor Jacinto Guerrero.
Su sala de cine fue inaugurada en 1932 con la proyección de la película 'Champ'.
Está ubicado en el número 78 de la Gran Vía, antiguo número 22 de Eduardo Dato.



Hotel Senator
(Antiguo edificio y cine Pompeya)
Este edificio es obra del arquitecto Juan Pan da Torre y las esculturas fueron realizadas por Antonio Cruz Collado.
Su construcción se realizó en la década de los cuarenta.



Son muchos los edificios que se levantarán en este último tramo de la Gran Vía y que mencionaremos en un apartado creado para tal fin, donde también hablaremos de los construídos en las Avenidas Pi y Margall y de conde de Peñalver.

Avenida A o de Eduardo Dato

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2 abr 2010

Construcción de la Gran Vía - Tercera Fase

Las viejas casas derribadas a golpe de piqueta daban paso a los "rascanubes", léxico moderno de la época con el que se denominaba a los altos edificios de la Gran Vía.

El último tramo de la gran arteria, o Avenida A, nacerá en la creada Plaza del Callao y llegará hasta la Plaza de España, concluyendo así este proyecto visionario que comenzó su andadura en el siglo XIX, se lanzaría en la primera década del siglo XX y se prolongaría hasta los años 30.

Ya estamos en la recta final, aunque la Gran Vía no es recta, algo que la caracteríza y la diferencia de otras grandes vías europeas. Hemos conocido los pros y los contras, las noticias y las personalidades ligadas al proyecto, y también la fisonomía que ofrecían los recién estrenados edificios y el aspecto apocalíptico de las obras de reforma.

Lejos de ser este artículo el punto final de la tarea de investigación, podemos decir que aún queda mucho por contar.

La Avenida A o de Eduardo Dato
El primitivo proyecto, revisado por el arquitecto Salaberry, marcaba como punto de partida de la reforma este tramo y no el de la Avenida B o de conde de Peñalver. Esto quiere decir, como hemos comentado en otro artículo, que las obras comenzaron por donde debían acabarse.



Las obras comenzaron en 1925, mientras en el segundo tramo se continuaba la construcción e inauguración de lujosos edificios y hoteles.

La noticia aparecida en 'La Voz' del 4 de febrero de 1925 da cuenta de los trámites llevados a cabo por el Ayuntamiento y el concesionario, Sr. Echevarrieta.



Una avenida ancha que se queda estrecha
Las críticas sociales fueron muchas desde 1910, pero en este último tramo hacían eco de lo evidente, el proyecto había quedado antiguo y este tramo de la Gran Vía, cuya finalidad era ser una calle ancha, se quedaba estrecha.

El diario 'El Sol' del 6 de julio de 1927 anuncia esta noticia:


"¿Cómo he cogido yo este sombrero ancho que me queda estrecho?", escribía el periodísta Julio Romano en un artículo del  'Nuevo Mundo' de 1929. Y añadía con cierta gracia: "¡Que estrechas son estas calles anchas!".

En 1931 el arquitecto Sr. Muguruza, conocedor como pocos de las necesidades modernas de las grandes ciudades, hará este comentario al Diario de la República 'Crisol':

"El actual trazado de la Gran Vía presenta el grave inconveniente de la circulación lateral, pues si bien es cierto que la amplia vía es una gran arteria, resulta dificilísimo el relacionarse con las calles paralelas por la estrechez de verdaderos callejones como la calle del marqués de Valdeiglesias, la del Clavel. Y llegamos a los tapones de Hortaleza y Fuencarral, por donde la circulación, pese a los esfuerzos municipales, no ha podido aún ser resuelta". 

Los derribos de la Avenida A
En 1928 poco se había avanzado en las obras. 
Quedaban muchas casas por derribar, y seguía en trámite el expediente para aumentar su anchura de 25 a 35 metros, con lo cual, como ya se había construido la primera casa por la alineación de la derecha, había que ganar los 10 metros por la izquierda. 
Esta situación obligaba a expropiar varias fincas de ese lado, entre ellas la iglesia de los Padres Jesuitas (Convento de la Compañía de Jesús) en la calle de la Flor, que con el trazado del proyecto en ejecución se había logrado salvar.



Finalmente los jesuitas vendieron la propiedad a una sociedad americana.

La Avenida A tendrá una longitud de 545 metros. Estará formada por 12 manzanas, seis a cada lado, y con ellas desaparecerán las calles de Altamira, Peralta, Federico Balart, Rosal, Parada, Eguiluz, San Cipriano, Santa Margarita y Conservatorio.

Entre las casas que desaparecerán está el número 7 de la travesía de la Parada, los números 76, 78 y 80 de la calle Jacometrezo, las 14, 16, 13 y 37 de la calle de Tudescos y las 11 a 29 y 14 a 30 de la calle de Silva.

En 1925 se estaban derribando las casas número 8 al 14 y las 13, 15 y 17 de la calle San Bernardo.
En la calle de la Flor Baja serán derribadas las casas número 2 al 20 y 24 al 30.

De la calle Leganitos serán derribadas las casas número 38, 40 y 42, y de la calle de los Reyes las número 29 al 31 y de la plaza de Leganitos la número 3.

El Mercado de los Mostenses también será derribado, en este caso con acierto, ya que mantenerlo en aquel emplazamiento, más allá del punto de vista sanitario y estético, sería un absurdo. Un establecimiento de venta de pescado, aves y caza con fachada a una calle de lujo hubises sido un error mayor que el cometido con el ancho de las calles laterales. 

Las fotografías inferiores muestran el estado de las obras de reforma en 1929. 
En la primera podemos ver una panorámica de la ya bautizada avenida de Eduardo Dato, al fondo la Plaza de España. Debajo una aproximación en la actualidad.

La segunda fotografía está tomada desde la calle de Leganitos; debajo una imagen actual de los edificios que ocupan ese espacio vistos desde el lado contrario.





La rasante
Si la rasante del primer tramo de la Gran Vía con la Red de San Luis, y el segundo con la Plaza del Callao, habían traído de cabeza a los constructores, el tercer tramo no podía quedarse atrás.
Si bien la diferencia en este caso era pequeña, en su terminación, entre las calles de San Bernardo y final de la de Leganitos, se vieron obligados a elevar la rasante en 0,90 metros en la calle de los Reyes, Leganitos, plaza de España y Duque de Osuna.


La Gran Vía en 1931
Bueno es recordar aquella Gran Vía recién estrenada o darla a conocer a las nuevas generaciones de madrileños que, como yo, poco conocían de la apasionante historia de éste gran proyecto.
Las fotografías y las noticias de la época son buen soporte para visualizar aquella monumental 'calle ancha'.

La fotografía inferior muestra el estado de la Gran Vía y su acceso a Plaza de España.


En estas fotografías podemos ver un tramo de la acera derecha del tercer trozo de la Gran Vía y una foto actual de la misma zona.



Otra vista, en este caso de la acera izquierda, y una aproximación con la actualidad desde otro ángulo.





Entrega de la Gran Vía
Las obras se concluyen en 1931 aunque la urbanización estaba terminada en 1929, a falta de los servicios.
La entrega definitiva se realizará el 22 de septiembre de 1932, sin embargo muchos de sus edificios no serán acabados hasta pasada la Guerra Civil.
El gran proyecto llegaba a su fin después de 22 complicados años.

Pero la más emblemática arteria de Madrid no sólo será una calle lujosa plagada de hermosos edificios y centro neurálgico del comercio madrileño. Muchos acontecimientos ocurrirán con el correr de los años en esta avenida, tantas veces rebautizada, y que forman parte de la historia más reciente de España.


Los edificios de la Avenida Eduardo Dato - Tercera fase de la Gran Vía



1 abr 2010

Los edificios de la Avenida Pi y Margall - Segunda fase de Gran Vía

A comienzos de 1923 la crisis de la edificación y la vivienda afectaban a toda España.La elevación creciente de los jornaleros (el peón de albañil llegó a ganar ocho pesetas por las ocho horas de trabajo mal contadas) absorvió con exceso la reducción del precio de algunos materiales.

Las obras cuestan en 1923 al menos dos veces y media más de lo que costaban en 1916.

En el Madrid de 1922 no se solicitan mas licencias para edificar que unas 120, de las cuales más de la mitad corresponden a viviendas modestas del extrarradio. En años anteriores las licencias no bajaban de 300.

La imagen inferior muestra una vista de la parte izquierda del segundo tramo de la Gran Vía o Avenida de Pi y Margall.


En 1921 se abre a la circulación este segundo tramo de la Gran Vía sin terminar de urbanizarse (faltaban el alumbrado y las aceras).

En 1923 ya se silueteaban varios edificios en la flamante avenida de 35 metros. El bloque formando manzana que constituían el Teatro Olimpia (Teatro Fontalba) y las cuatro casas de vecinos que para el marqués de Cubas construía la Sociedad aragonesa de Hormigón Armado; los grandes almacenes Madrid-París, también con cuatro fachadas, bajo la dirección del arquitecto Sr. Anasagasti.

En la fotografía inferior puede apreciarse el estado de las obras de los grandes almacenes Madrid-París.


Otras seis fincas de gran ornamentación estaban en avanzado estado de construcción, obra de los arquitectos Sres. Palacios (D. Antonio), Saldaña, Anasagasti y López Otero.

En 1925 son cuatro los hoteles construídos en la Avenida Pi y Margall, el Metropolitano, Alfonso XIII, Florida y Gran Vía.

Hotel Metropolitano
Este hotel 'modernísimo' fue inaugurado en mayo de 1922. Está ubicado entre las calles Montera y Gran Vía (Red de San Luis). En la actualidad se encuentra allí uno de los McDonald's más frecuentado por madrileños y turistas.
El hotel Metropolitano contaba con 200 habitaciones, dotadas todas ellas de agua caliente y fría, calefacción central y baños anexos.





Hotel Florida
En febrero de 1924 se inaugura el hotel Florida, que ocupaba todo el inmueble construído en la Plaza del Callao, entre las calles del Carmen y Preciados. (1)
Era obra del arquitecto Sr. Palacios, con un diseño donde dominaban las líneas verticales sobre las horizontales y empleando en la decoración de la fachada gran cantidad de mármol.
La capacidad del hotel era de 200 habitaciones, todas ellas dotadas de cuarto de baño, y los más modernos servicios que requería la época.
El precio de la habitación en 1932 era de 10 pesetas y la pensión completa desde 25 pesetas.

(1) Un análisis reciente demuestra que la ubicación real del hotel era la calle del Carmen, lindero con el edificio de la Compañía Adriática de Seguros. [Editado el 23 de abril de 2010].
Palacio del Libro
En el primer semestre de 1923 se inaugurará el edificio de 10 plantas llamado Palacio del Libro, proyecto del arquitecto Sr. Yarnoz y propiedad de la empresa Calpe.
Las tres fachadas del edificio, de piedra artificial imitando piedra berroqueña, de estilo barroco puro, fue obra del escultor decorador D. Antonio Huertas.
Huertas tenía su taller en la Ronda de Valencia, 1 y 3 de Madrid.



Musical Cinema
En 1925, la madrugada del 4 de diciembre, se hundía súbitamente la techumbre del Musical Cinema, edificio cuya inauguración estaba presvista para el día 15 del mismo mes.

Las imágenes muestran el lienzo de pared derrumbado y una vista de la fachada. Más abajo una fotografía actual del edificio.



Edificio central de la Compañía Telefónica Nacional de España
En noviembre de 1926 se terminaba el vaciado del solar con fachadas al segundo tramo de la Gran Vía y calles de Fuencarral y Valverde.
El edificio estará destinado a oficinas centrales y central automática, siendo su superficie total de 2.280,60 metros cuadrados y su altura de 88 metros, convirtiéndole así en el edificio más grande de España para aquella época.
Todo el edificio se construirá en piedra y para la estructura metálica se utilizarán 3.000 toneladas de hierro.
En la imagen inferior podemos ver un grabado del proyecto de edificación.


Edificio de la Compañía Adriática de Seguros
El arquitecto D. Luis Sáinz de los Terreros estuvo a cargo de la construcción de este edificio ubicado en la Avenida Pi y Margall, 17, con fachada a la Plaza del Callao, enlace del segundo y tercer tramo de la Gran Vía.
Se inauguró en 1928 y es el primer edificio de Madrid donde se utiliza el granito Hércules pulimentado, de procedencia gallega.
Fue deseo de la compañía Adriática que tanto los constructores como los materiales fuesen españoles en todo cuanto fuera posible.




Teatro Fontalba
Esta propiedad del marqués de Cubas y Fontalba fue inaugurada el 20 de octubre de 1924, contando con capacidad para 1.400 espectadores.
A cargo del proyecto estuvo el tantas veces mentado José López Salaberry y su hijo político, el arquitecto Anasagasti.
El estilo de decoración y mobiliario era Luis XVI y contaba con salón de té y bar americano.



Palacio de la Prensa
El 7 de abril de 1930 S. M. el Rey inauguraba este singular edificio nacido de la gran labor del arquitecto Muguruza.
Es otro de los grandes legados que nos dejó el otrora alcalde de Madrid, D. José Francos Rodríguez.
Ocho millones de pesetas costó esta obra, dinero adelantado por el Sr. Echevarrieta, con avales del Banco Urquijo y el Estado.
El Palcio de la Prensa estaba dotado de una sala de espectáculos con capacidad para dos mil espectadores, locales y pisos de renta.



Y así se iba decorando el segundo tramo de la Gran Vía o Avenida de Pi y Margall. Son muchos, y de variados estilos, los edificios que daban forma a una de las arterias más comerciales de la Villa y Corte.

Dejamos aquí este artículo, que se ampliará más adelante en otra sección, con algunas imágenes que recuerdan aquellos años.





Construcción de la Gran Vía - Tercera Fase

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28 mar 2010

Los Alcaldes del Segundo tramo de la Gran Vía (1923-1927)

Alberto Alcocer y Ribacoba (1923–1924)



Alberto Alcocer llega a la alcaldía casi sin creérselo. Él mismo lo dice en un artículo aparecido en periódico 'El Sol' del 2 de octubre de 1923: "... fue saludado el Sr. Alcocer por los periodistas, a quienes manifestó que el nombramiento le había sorprendido porque él había frecuentado poco el Ayuntamiento y apenas conocía a los demás vocales asociados." 


Nacido en Orduña (Vizcaya), fue alcalde de Madrid también de 1939 a 1946. Doctor en Derecho, fue distinguido con la Medalla de Oro de Madrid en 1946.

En 1949 fue nombrado Secretario General del Banco de España. Falleció en Madrid el 30 de mayo de 1957.

Su hijo Luis Alcocer Moreno-Abella, piloto de cazas de la 1º Escuadrilla Azul y piloto veterano con cinco derribos en la Guerra Civil Española, murió a los 21 años en accidente de vuelo en el Frente Ruso el 3 de octubre de 1941 durante el aterrizaje al regreso de su segunda misión de combate tras un duro enfrentamiento con cazas rusos.

Es abuelo de "Los Albertos" los empresarios Alberto Alcocer y Alberto Cortina de Alcocer, ex maridos de las hermanas Esther y Alicia Koplowitz y de Alfonso Cortina de Alcocer, ex presidente de Repsol.



Fernando Suárez de Tangil y Angulo, 
Conde de Vallellano (1924–1925)

Fernando Suárez de Tangil y Angulo (Madrid, 3 de agosto de 1886 - id., 6 de septiembre de 1964), conde consorte de Vallellano, por su matrimonio con María de la Concepción Guzmán y O'Farrill, condesa de Vallellano.

Entró en política tras el asesinato de Eduardo Dato, de la mano del maurismo. En 1920 fue elegido diputado por Madrid.

Durante la dictadura de Primo de Rivera fue designado alcalde de Madrid, cargo que ocupó entre el 13 de septiembre de 1924 y el 11 de abril de 1927.

Durante la dictadura mostró su apoyo a la figura del rey Alfonso XIII, del cual era amigo personal. Encabezó la candidatura monárquica en Madrid en las trascendentes elecciones municipales de abril de 1931, en la que, aunque obtuvo acta de concejal, vio como su candidatura era rotundamente derrotada por los republicano-socialistas.

Cuando se proclamó la Segunda República se unió a Acción Nacional, partido del que se separó en 1933 para crear, junto a Antonio Goicoechea Renovación Española, del que fue vicepresidente, Goicoechea en la presidencia.

Como figura prominente de los alfonsinos propugnó el entendimiento con los tradicionalistas, redactando el manifiesto de Alfonso XIII del 23 de enero de 1932 y significándose en las agitación política en conjunción con los tradicionalistas, por lo que fue encarcelado tres meses a comienzos de 1932.

Resultó elegido diputado en las elecciones de 1933 y 1936 por Palencia. En la legislatura 1933-1936 fue vicepresidente de las Cortes y en la de 1936 fue suplente de José Calvo Sotelo en la Comisión Permanente de las Cortes.
Tras su asesinato, fue Vallellano el portavoz de los monárquicos en la sesión de la Comisión Permanente de 15 de julio de 1936, poco antes del inicio de la Guerra Civil, en la que protestó formalmente por el asesinato de Calvo Sotelo y anunció la retirada de su partido de las Cortes. Al corriente de la inminencia de la sublevación, Vallellano se trasladó a Portugal.

Durante la Guerra Civil, Vallellano dirigió la Cruz Roja franquista, por nombramiento del general Franco, puesto que ocupó hasta 1940.

Durante la dictadura franquista fue nombrado consejero permanente de Estado (en enero de 1945), ministro de Obras Públicas (1951-1957) así como presidente del Consejo de Estado (1958).
Fue procurador en Cortes desde 1949 hasta su muerte.


José del Prado Palacio, 
marqués del Rincón de San Ildefonso (1925–1926)


José del Prado Palacio (Jaén, 4 de enero de 1865 - † Espeluy, 14 de febrero de 1926).
Ingeniero y político español, fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes durante el reinado de Alfonso XIII y Alcalde de Madrid.

Miembro del Partido Conservador, fue elegido diputado por Jaén en las elecciones de 1899 a 1910 y por Lugo en las de 1914 aunque renuciaría al escaño en 1915 al ser nombrado senador vitalicio.

Fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes entre el 20 de julio y el 12 de diciembre de 1919 en el gobierno que presidió el Sánchez de Toca. Fue alcalde de Madrid en dos ocasiones, en 1915 y en 1925.

En 1920, Alfonso XIII le otorgó el título de Marqués del Rincón de San Ildefonso.


Emilio Antón Hernández (1926–1927)

Fue primer teniente de alcalde durante el mandato del conde de Vallellano, delegado de Fomento y alcalde interino en 1926.

En 1927 será alcalde-presidente a causa de la dimisión del conde de Vallellanos.

En junio de 1927 es nombrado arquitecto jefe de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana de Madrid.

En septiembre del mismo año, Emilio Antón, solicita autorización a la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades para que se realicen excavaciones y exploraciones en el yacimiento prehistórico situado en Villaverde. (ver noticia)



Manuel Semprún y Pombo (1927–1927)

Hijo de don José María de Semprún y Álvarez, senador electo y vitalicio y vicecónsul de Portugal, y de doña Carmen Pombo Fernández de Bustamante, ésta bisnieta de Juan Pombo Conejo, primer marqués de Casa-Pombo; y nieta de Arturo Pombo de Villameriel, segundo marqués de Casa-Pombo, éste hijo del anterior. 

Don Manuel de Semprún estudió derecho en la Universidad Central y luego ejerció la abogacía en Valladolid, donde comenzó su carrera política en el Partido Liberal, siendo Alcalde de dicha ciudad (1906-1907), a la que representó como diputado a Cortes en varias legislaturas, senador electo del Reino por las provincias de Salamanca (Castilla y León) y Cádiz (Andalucía) entre los años 1916 a 1923, así como Gobernador de las citadas provincias y de Madrid. 

Manuel Semprún y Pombo llegará a la alcaldía en mayo de 1927 y será cesado en diciembre del mismo año a petición del conde de Mirasol, su teniente de alcalde.

Nombramiento (ver noticia)


Rafael Carlos Gordon Warhouse y Aristegui, 
conde de Mirasol (1927-1927)

Fue amigo personal del rey Alfonso XIII, quien pasó su luna de miel en sus posesiones en Escocia, y tuvo que huir de España al proclamarse la república en 1931. 
Retornó a Escocia donde murió al poco tiempo en penosas condiciones económicas. Allí está enterrado. 
Estuvo casado con María Casanova San Miguel, hija del marqués de Onteiro. 

Era teniente de alcalde y el 2 de octubre de 1927 es proclamado como alcalde, con 172 votos a favor  contra 1 de Manuel Semprún.