2 feb 2010

Un Proyecto consolidado

Un Proyecto de risa!

Como hemos visto, muchos fueron los inconvenientes hasta consolidar el proyecto. Antes de entrar en más detalles históricos, queremos ofreceros unas viñetas aparecidas en la revista Madrid Cómico del sábado 9 de abril de 1910.
El arte y el plumín del dibujante Montagud refleja con maestría y sarcasmo los acontecimientos de aquel día en que comenzó el derribo de los primeros edificios.

Los personajes ya son conocidos; los hemos mencionado en anteriores artículos y, a pesar de su buen hacer para que el proyecto llegase a buen fin, no quedaron ajenos a la crítica de la época.

Pues aquí van aquellas viñetas que riman, bajo el título: "¡Por fín hacen la Gran Vía! ¡¡Señores, quién lo diría!!"



 

La referencia que se hace al hundimiento de la Plaza de Oriente tiene que ver con un hecho acontecido la mañana del 26 de marzo de 1910, cuando se procedía al relevo de los centinelas a caballo de las garitas de la puerta del Príncipe. El derrumbe del pavimento dejó a la vista un hueco que media unos 5 metros de longitud por 6 de ancho. (ver foto)

 

Podrán ver más adelante las fotografías que muestran los comienzos de demolición de la casa del párroco de San José y el discurso.

 

  

Notas de humor que hoy forman parte de la historia de esta Gran Vía. Hay muchas más, y muy graciosas, que seguiremos publicando.

Bromas aparte, la realización de la prolongación de la calle Preciados significó un gran avance para Madrid. Numerosos fueron los ensanches y reformas desde mediados del siglo XIX, muchos se siguen realizando en la ciudad de hoy con el mismo propósito que tuvieron aquellos visionarios, convertir Madrid en una ciudad cosmopolita. 

Entre los tantos proyectos cabe mencionar uno que tiene que ver con el río Manzanares, hoy de actualidad por las obras de mejora que se efectúan en el proyecto Madrid Río.
Se trata del Proyecto de Canalización del río Manzanares, de P. W. y C. S. Meck, de Londres cuya noticia aparece en la revista 'Actualidades' del 14 de abril de 1910.

  
 
De aquel enseñamos sólo las fotos por ser de fechas cercanas a la inauguración de las obras del proyecto que nos ocupa.

Un Proyecto consolidado
El proyecto queda consolidado con el regio acto celebrado el lunes 4 de abril de 1910.
Un día antes se recoge la siguiente noticia en la "Correspondencia de España":

"Estuvo en Palacio el alcalde de Madrid, señor Francos Rodríguez, a invitar a SS. MM. a la inauguración de las obras de la Gran Vía, que se verificará el lunes 4, a las once de la mañana.
Pronunciará un breve discurso apropiado al acto el alcalde de Madrid, le contestará el Presidente del Consejo de Ministros y S. M. el Rey, con una piqueta de plata, iniciará el derribo de la casa del cura de San José".

Todo está preparado para el inicio del gran "Proyecto de reforma de la prolongación de la calle Preciados y enlace de la Plaza del Callao con la calle de Alcalá".
Será realizado en tres etapas por su complejidad técnica, debiendo transcurrir casi medio siglo para conseguir el trazado que hoy ofrece.

Así decía un chiste de la época:

- ¿Se va usted de Madrid sin aguardar a que terminen las obras de la gran Vía?. -
- No tengo más remedio. Pero ya mandaré a mis biznietos. -

4 de abril de 1910
Ese día el pueblo madrileño estuvo atento a cada uno de los ceremoniosos movimientos que eran secundados por los acordes de la Banda Municipal.
La fiesta eclesiástica de la Encarnación se trasladó aquel año al lunes, por tanto el 4 de abril era doblemente festivo.
Multitud de personalidades se agolparon en aquella calle de San Miguel que más tarde desaparecería entre escombros y polvo.


El Rey acudió al evento acompañado de su familia, que se instaló en un pomposo palco preparado para disfrutar del espectáculo.

 
Estaban presentes en el acto el Jefe del Gobierno, Sr. Canalejas, que pronunció un elocuente discurso.
En calidad de alcaldes estaban el de ese momento, Sr. Francos Rodríguez, y los anteriores Alberto Aguilera y Conde de Peñalver. 
Autoridades municipales, politicos de la época e innumerables de esos que se arriman para salir en la foto.

Según la revista semanal ilustrada "La Lectura Dominical" ocurrió que "Los concejales republicanos cometieron la incalificable grosería de no levantarse de sus asientos al llegar el Rey y la familia Real". Como decía aquel, ¡el que se pica ajos come!.

Finalizados los discursos y al ritmo de solemnes marchas, S. M. el Rey se acercó a una pequeña tribuna situada en el muro de la 'casa del cura', que así se llamaba a la del párroco de San José, y con piqueta de plata en mano (según algunos periodistas, de 'oro y plata'), dio el primer piquetazo.


No podía faltar el chistecito del momento:
- ¿Sabe usted lo que hay? -
- No -
- ¡Pues hombre, es muy grave! ¡Que el Rey hinca el pico! -

A continuación la Banda Municipal hizo sonar los acordes de la marcha 2 de Mayo mientras aparecían por el tejado de la casa del cura los obreros que comenzarían a demolerla.

 
Según los relatos, momento de gran emoción fue la firma por parte de SS. MM. del Acta inaugural de las obras de derribo.



Finalizados los actos, que no los golpes de pico, el Rey recibió de manos del concesionario de las obras, Mr. Martin Albert Silver, y su representante, Sr. Bielsa, la piqueta con la que el monarca había inaugurado el derribo.


También recibió un regalo el Conde de Peñalver por su defensa incondicional a este proyecto.

Antes de continuar con nuestro siguiente artículo, acabaremos como empezamos, con un chiste gráfico, que los hubo a montones y en todas las publicaciones madrileñas.

El chiste, aparecido en la mítica revista Gedeón del 10 de abril de 1910, hace referencia al discurso que pronunció Canalejas.

Canalejas: - "... lo he dicho muchas veces, y ahora lo vuelvo a repetir, este no es un Gobierno de palabras sino de obras" -
Gedeón: (Al paño) - ¡Eso es aprovechar la oportunidad! ¿Se referirá a la Gran Vía? -

29 ene 2010

El gran momento. Firma de la escritura de la Gran Vía

El mentado senador D. Rafael Picavea, que vemos en la foto,  perdió sus derechos de conseción al no llegar a depositar en tiempo y forma la fianza exigida.

Aquello que pareciá el final de un largo proceso volvía a ser un concurso desierto, con esperanzas e ilusiones perdidas, y motivo de crítica social y chascarrillos periodisticos.

Muchas gestiones se hicieron para adjudicar las obras, hasta que en agosto de 1909 el conde de Peñalver, gran promotor del proyecto, decidió que si no se conseguía un resultado favorable en el concurso las obras se realizarían por la Administración.
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13 de noviembre de 1909
Estando ya D. José Francos Rodríguez en su cargo de Alcalde se verificó el concurso, siendo el adjudicatario D. Martin Albert Silver, quien presentó la fianza de 500.000 pesetas el día anterior del vencimiento.
El pliego de condiciones había sido presentado en el Registro Municipal por el propio conde de Peñalver.

Así se relatan los hechos de aquel día en "Madrid Científico":


Posteriormente Albert Silver depositaría la fianza definitiva que ascendía a 1.449.613,83 pesetas. Esto daría paso a la firma de la escritura.

El gran momento
Un sábado distinto a los demás, a las cinco y media de la tarde del 19 de febrero de 1910, con absoluta solemnidad, se firmaba la escritura definitiva para la adjudicación de la Gran Vía.

Al acto asistieron como testigos dos grandes ex alcaldes, el conde de Peñalver y D. Alberto Aguilera, y en representación de la Diputación Provincial estuvieron el presidente, Sr. Pérez Calvo, y los diputados Sres. Castelain, Argente, Martínes Vargas y Ramíres Torné.
También estuvieron los concejales Sres. García Molinas, Buendía, Gurich, Rosón, Corona, Aragón, González Alberdi, Trasserra y otros.

El notario D. Primo Álvarez-Cuenca y Díaz dió lectura a la escritura definitiva, que constaba de 246 folios en papel de peseta.
A continuación se procedió a la firma de la escritura, momento que quedó reflejado en esta fotografía de Goñi, donde aparecen el Sr. Bielsa - representante de la casa Silver - pluma en mano, el Alcalde Francos Rodríguez y los ex alcaldes conde de Peñalver y Alberto Aguilera, entre otros.


El emotivo acto quedó reflejado en los periódicos del día siguiente, donde se reproducen las palabras de agradecimiento de las personalidades más involucradas en este proyecto. Así "La Correspondencia de España" del domingo 20 de febrero de 1910 cuenta en su apartado 'Informaciones de Madrid':

"Al concluir la lectura, y en el momento de firmarla el alcalde, Sr. Francos Rodríguez, con voz ligeramente velada por la emoción, se felicita de que la suerte le haya deparado ser la persona que a nombre del pueblo de Madrid firme esta escritura, base de un futuro engrandecimiento para nuestra capital."

Artículo completo (PDF)

Mientras esto ocurría, el Rey Alfonso XIII andaba por Sevilla participando en el tiro de pichón. 


Las personalidades
Aquí están las personalidades más relevantes que confiaron y lucharon para que el proyecto de la Gran Vía fuese una realidad.
 
 


Desde aquel 19 de febrero de 1910 pasarían unos meses hasta que el 4 de abril comenzaran las obras de demolición.

La Gran Vía ya es un hecho

En efecto, la Gran Vía ya es un hecho incluso antes de ser construida.
Tanto interés tuvo en la ciudadanía aquel proyecto que el 2 de julio de 1886 se estrena en el Teatro Felipe la zarzuela "La Gran Vía".


Con libreto de Felipe Pérez y González y música de Federico Chueca y Joaquín Valverde esta obra maestra del género chico trata la realidad del momento con alusiones políticas y a la administración municipal. En ella se satiriza el tema político y los tipos madrileños de la época: la Menegilda (que fueron llamadas, desde ese momento, a las criadas de servir), el Isidro, los ratas, el paseante y otros tantos. (más información en nuestro apartado 'Música')

Dimes y diretes
Comentábamos en nuestro anterior artículo que el proyecto fue revisado y corregido por los arquitectos Salaberry y Octavio sobre el anterio del arquitecto D. Carlos Velasco Peinado.
Bueno, pues resulta que D. Carlos Velasco Peyronnet - hijo del fallecido Velasco Peinado - reclamaba ante el Gobierno de S. M. que las bases de construcción de la obra fuesen las del primitivo y verdadero proyecto.

Citar aquí la extensa instancia resultaría si acaso un poco aburrido, por ello pensamos en ofrecer el texto completo aparecido en la revista "La Construcción Moderna" del 30 de agosto de 1904 para conocimiento de los lectores.


Sin duda aquella monumental obra era motivo de lucha entre quienes se harían con ella. Nada más ver las cifras de las 'condiciones económicas' que plantea D. Carlos Velasco Peyronnet en la citada instancia (Página 412 de la revista).



El fracaso de la subasta
En 1904 el Ingeniero José G. Benítez se hace eco de las noticias de prensa que critican el fracaso del Ayuntamiento en la subasta para la contratación de las obras.
Resumiendo el largo análisis que publica en "La Construcción Moderna" del 30 de abril de 1905 podemos deducir el motivo del fracaso:

"El Ayuntamiento tiene que abonar al contratista 12 millones en ¡diez y seis años!", sobre esto añade en otro párrafo: "que viene a ser lo mismo que cobrar 5 millones al contado"

"[...] el capital que se empleará en el negocio, no rentará ni el 4 por 100, suponiendo que el Ayuntamiento cumpliera religiosamente con todas sus obligaciones"

"Además de todo esto, hay artículos tan lesivos como el 29, que prohibe suspender los trabajos, 'aunque no pague el Ayuntamiento', y da por perdida la fianza si no se atienden las disposiciones que durante el curso de los trabajos dieran los arquitectos inspectores" 

Y hay más detalles, pero con esto ya tenemos suficiente, verdad? Más tarde se modificarían estas condiciones.

La cuestión es que el proyecto siguió su curso, de más está decirlo viendo lo bonita que está nuestra Gran Vía.

Sesión del día 10 de diciembre de 1908
Ese día, a las 12 de la mañana, se celebró en el Ayuntamiento la definitiva subasta.
Las obras fueron adjudicadas bajo el tipo previamente señalado de 15.672.697 pesetas a D. Rafael Picavea, ex Diputado a Cortes y senador por Gupúzcoa en aquel momento.


Las obras tendrían inicio en unos sesenta días a partir de la firma de la escritura, siendo el plazo de culminación de las mismas ocho años, aunque el Sr. Picavea decía que con cinco o seis era suficiente.

Los edificios se harán de cemento y hierro, y las fachadas de piedra. Tendrán nueve pisos de altura y estarán dotadas de las condiciones higiénicas que demandaba la cultura de aquellos tiempos.

Según información de la época, se abriría un concurso entre los arquitectos españoles para la construcción de fachadas artísticas con el objeto de que la obra tuviese 'importancia estética'.

El proyecto fue guardado celosamente en una 'cajita' y custodiado por el Ayuntamiento.

Consideramos muy interesante conocer algunos aspectos de aquellos momentos decisivos. Nada mejor para este cometido que ofreceros una entrevista realizada a D. Rafael Picavea por el periódico El País el día 11 de diciembre de 1908.

En ella quedan reflejados detalles de la política y la sociedad madrileña de entonces.

Con el título "Subasta de la Gran Vía", el artículo comienza así:
"Expectación - Desde las once de la mañana presentaba ayer la casa de la Villa animadísimo aspecto.
La mayoría de los concejales hallábanse reunidos en el salón de recepciones del Ayuntamiento, esperando con impaciencia que llegara el momento de la subasta.
Mucho público aguardaba, también a la puerta de la tribuna, esperando a poder penetrar en el salón de sesiones."
Artículo completo (PDF)

Anatomía del proyecto
Y aquí está el "Proyecto de reforma de la prolongación de la calle Preciados y enlace de la Plaza del Callao con la calle de Alcalá", con todas sus rectas, curvas y arterias.


Este es el detalle del primer tramo de la aún no bautizada Gran Vía.

 


El arquitecto José López Sallaberry dibujó el aspecto que ofrecería la Gran Vía desde Alcalá una vez finalizadas las obras.


Pasaría un tiempo hasta la firma de la concesión de las obras, tema que tratamos en nuestro siguiente artículo:
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28 ene 2010

El Proyecto de prolongación de Preciados o la Gran Vía - Parte III


"Buena está la política"-"Oh, qué noche me espera!"-Mazurca-"Oyes?, que bonito es esto"-Fragmentos de La Verbena de la Paloma

Resulta curioso, y a su vez apasionante, volver a los años previos a la construcción de la Gran Vía por medio de los periódicos y revistas de la época. Es como transmitir información en tiempo real de aquellos acontecimientos pero con la tecnología actual.

El proyecto Ver Oír Leer se nutre del patrimonio de nuestra Hemeroteca Nacional para llegar al lector con la información más precisa, para conocer los detalles que llevaron a proyectar esta querida Gran Vía centenaria.

El precio de los solares
Como en nuestros anteriores artículos, el nombre de Luis S. de los Terreros  vuelve a figurar en este por la importante aportación que realiza sobre el Proyecto de prolongación de la calle Preciados.
Arquitecto y activo colaborador de la revista "La Construcción Moderna", el Sr. de los Terreros nos cuenta:


El estudio "Tipo de cambio y protección. La peseta al margen del Patrón Oro 1883-1931", realizado por Serrano Sanz, Gadea Rivas y Sabaté Sort, de la Universidad de Zaragoza, arroja datos que pueden darnos una idea del valor de la peseta en 1903.

Los comienzos
El tema es que en el Madrid de finales del siglo XIX comenzó a fraguarse este monumental proyecto.

Por Real Orden promulgada el 27 de enero de 1899, se concedió a los autores del estudio, en vista del anteproyecto presentado por el Conde de Romanos, Alcalde en aquel momento, la autorización para que formulasen el definitivo, dándoles un plazo de dos años que luego fue prorrogado.

Tanto el Conde de Romanos como los Alcaldes que le sucederían hicieron todo lo posible porque el proyecto llegase a buen fin. Y así ocurrió, llegando a manos del entonces Alcalde Presidente D. Alberto Aguilera.

El proyecto fue revisado y rectificado por los Sres. Salaberry y Octavio, que explicaron así el nuevo trazado de la Gran Vía:

"Desde la calle de Leganitos se propone la apertura de una calle, en línea recta, con un ancho de 20 metros. Esta calle desemboca en la plaza del Callao, que adquiere en el proyecto las proporciones de una verdadera plaza. Desde este punto hasta la Red de San Luis se proyecta un paseo de 35 metros de ancho, y esta última plaza se une con la calle de Alcalá por medio de otra vía que tiene como la primera, un ancho de 20 metros.
Sanea la zona que atraviesa, puesto que desaparecen la travesía del Desengaño y calles de los Leones, San Jacinto, Perro, Peralta, Altamira, Ceres, Garduña, Parada, Rosal, San Cipriano, Eguiluz, Santa Margarita y travesía del Conservatorio, calles inmundas que no conoce de seguro la mayoría de los madrileños, a pesar de encontrarse casi en el centro de la población."

Las calles perdidas
Quizás algún abuelo más que centenario, de los que con orgullo aún tenemos en Madrid, pudo alguna vez transitar por una de esas calles que mencionan Salaberry y Octavio.
Para los actuales madrileños algunos nombres los descubren ahora, sin la más mínima idea de cómo pudo ser alguna de aquellas encajonadas calles.

Este era el aspecto que tenía la zona antes de comenzar la demolición. El plano puede ampliarse haciendo click sobre él.



Ese entramado de calles aún existente a principios de 1910 tuvo que quedar reflejado en algo más que un plano. Hemos buscado hasta debajo de las piedras para poder ofreceros una visión de aquellas arterias y lo conseguimos.

Pincha sobre el icono de Historias Urbanas de Madrid 



El arquitecto Luis S. de los Terreros apuesta por este proyecto, que lo ve de forma positiva en muchos sentidos, haciendo hincapié en la necesidad de crear fuentes de empleo. Lo manifiesta en un artículo aparecido en "Construcción Moderna" del 15 de enero de 1903:




27 ene 2010

El Proyecto de prolongación de Preciados o la Gran Vía - Parte II



Continuamos en esta Segunda parte con los acontecimientos previos a la construcción de la Gran Vía donde lo dejamos.
Hablábamos de los callejones infectos de la zona, tema del que los periodístas y entendidos se hacían eco en sus artículos.

Así el Arquitecto Luis S. de los Terreros escribe en su artículo "Sobre el Proyecto de Gran Vía de Madrid" aparecido el 15 de enero de 1903 en la revista "La Construcción Moderna":

"[...] se ve la imprescindible necesidad de realizar el proyecto de reforma de la prolongación de la calle Preciados y enlace de la plaza del Callao con la calle de Alcalá, que así se llama el debido a los Sres. Salaberry y Octavio. En efecto, la aglomeración de habitantes, la estrechez de las calles, la falta de higiene y salubridad en las casas, construidas casi todas por los procedimientos antiguos, la misma clase de gente que habita en sus cuartos pequeños e insanos, y la dificultad de circulación para peatones y carruajes en todo el espacio que ha de convertirse esta Gran Vía, hacen imprescindible el saneamiento de esa zona y el abrir una arteria por donde afluyan hacia el centro, en las horas de mayor movimiento, los habitantes de los barrios de Pozas y Argüelles, sin necesidad de pasar por la Puerta del Sol, punto intrnsitable hoy." 

Vistas las fotografías aéreas  tomadas por Alonso que aparecieron en el nº 100 de la revista "Actualidades" de 13 de enero de 1910, lo comentado por el Arquitecto De los Terreros salta a la vista.

Desde la Red se San Luis a San José. La línea blanca delimita la zona que pasará a derribo y que comprende el primer tramo de construcción de la Gran Vía por Caballero de Gracia entre las calles de San Miguel y de las Torres.


Es evidente el amasijo de constucciones, aún más visible en la foto inferior, que corresponde a la constucción del segundo tramo de la Gran Vía.

 


Así estaba aquella zona de Madrid en la primera década del siglo XX. Todos esos edificios quedan en el recuerdo de las fotografías, y sus calles en los planos.

Hoy paseamos por una Gran Vía que guarda en el recuerdo el fantasma de viejas construcciones hoy desaparecidas y que queremos mostrar a nuestros lectores para conocer la geografía urbanística de aquel Madrid.

Edificios y paisajes desaparecidos

Calle de Ceres.

 
Casa donde vivió "Costillares".

 
Palacio de la duquesa de Sevillano

 
Aspecto que tenía la Plaza del Callao en 1910.

 
Calle de Alcalá esquina a la de Torres, donde se aprecia la casa del Párroco de San José. Al fondo el Palacio de la duquesa de Sevillano.

En esta última fotografía se puede apreciar la casa del Párroco de la iglesia de San José, primera que recibió el golpe de piqueta con el que quedaban inauguradas las obras de demolición.

25 ene 2010

El Proyecto de prolongación de Preciados o la Gran Vía - Parte I


El año pasado por agua, de Federico Chueca y Joaquín Valverde

El Proyecto de prolongación de la calle Preciados
El Proyecto de prolongación de la calle Preciados fue desde un primer momento, en la voz del pueblo y el periodismo, la hoy centenaria Gran Vía. Es así que en las publicaciones de la época se la cita con ese nombre.

Como es lógico, aquel monumental proyecto tuvo sus simpatizantes y detractores, el elogio de muchos y la crítica de algunos. Nada que pueda asombrar a los lectores si lo comparamos con hechos actuales como el Túnel de la risa, las obras de Serrano, etc.

El 2 de noviembre de 1898 un periodista, que firma con el seudónimo de Juan SIN TIERRA, publica en la revista Nuevo Mundo un artículo del que habla, entre otras cosas de Madrid, del Proyecto de ensanche de Preciados:


 

 

"Cójase un plano de Madrid, y se convencerá todo el mundo de la importancia que para Madrid tiene el proyecto", dice el periodista... y eso es lo que haremos.

Plano de Madrid de 1762
En el detalle ampliado del plano se aprecia el entramado de calles que rodeaba la zona. El nº 23 corresponde a la calle de Alcalá.


Plano Guía de Madrid de 1909


La comparación entre el plano de 1762 y el de 1909 demuestra que poco se había hecho en la zona en cuanto a reformas urbanísticas. Es comprensible entonces que se hable de "la desaparición de muchos de los infectos callejones...".

Continuaremos con esta apasionante historia que nos va descubriendo un Madrid casi desconocido para las nuevas generaciones de madrileños. 




17 ene 2010

La Gran Vía.Antecedentes históricos






La Gran Vía. Antecedentes históricos

La moda de las reformas
Si Carlos III fue el precursor del urbanismo madrileño, Pepe Botella (José Bonaparte), que reinó desde 1808 a 1813, también dejó su legado en esta ciudad sembrando ideas afrancesadas que son evidentes en la fisonomía de Madrid.


A él se deben el derribo de conventos religiosos, edificios y manzanas enteras que derivaron en plazas como la de Santa Ana, la del Rey, la de los Mostenses, las de San Miguel, la de la Cebada y la de Celenque. También proyectó una gran calle que uniese la Puerta del Sol con el Palacio Real, construyendo así la Plaza de Oriente.

Criticar su afán de remodelación a costa de la pérdida del patrimonio histórico no tiene lugar en este artículo. Posteriores proyectos de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX hicieron desaparecer de la geografía madrileña otras tanas joyas arquitectónicas.

La moda de las reformas urbanísticas imperante en toda Europa no tenía ningún respeto hacia el legado del pasado, ni distinción alguna entre una simple casa y un palacio.

Madrid se transforma
Quizás una de las reformas más importantes de Madrid en el siglo XIX sea la de la Plaza de Puerta del Sol.
Esta plaza tuvo su origen a principios del siglo XVI y constituía un espacio alargado rodeado de un gran desorden de caseríos. Se emplaza en un cruce de caminos, el de Alcalá, Mayor, Arenal y Carrera de San Jerónimo, siendo sus edificaciones más destacadas el antiguo Hospital del Buen Suceso, la Real Casa de Correos y la de Cordero.


En 1852 se aprobará la reforma de la plaza para crear en Madrid un espacio urbano representativo del rango que había adquirido la ciudad como capital del Estado. Sin embargo, las obras se fueron retrasando por la complejidad que suponía expropiar las casas que debían ser demolidas para la creación de la nueva plaza.

Finalmente, en 1854 el gobierno tuvo que declarar las obras de utilidad pública para efectuar los derribos, y dos años después el ingeniero Lucio del Valle comenzaba las obras de la plaza hasta su conclusión en 1862.



El ensanche de Madrid
Hacia 1850, y para evitar el hacinamiento de la población, se consideró necesario que la ciudad de Madrid creciera por el exterior; esto es, que se ensanchara. El ensanche de Madrid fue realizado según un proyecto del ingeniero Carlos María de Castro, aprobado en 1860. Este proyecto contemplaba que la superficie de la ciudad se multiplicara por tres, pasando de 800 hectáreas a 2.294.



Una de las características del proyecto de Castro era que la retícula del ensanche debía estar formada por manzanas regulares. Los intereses urbanísticos motivaron que se construyeran muy pocas manzanas de este tipo.

El plano inferior muestra el crecimiento de la ciudad hacia 1900. Madrid  comienza a experimentar un cambio muy notable.
Los barrios del ensanche se comenzaron a construir lentamente en la década de 1860 y se fue acelerando a finales del siglo XIX con la edificación de buena parte de los barrios de Chamberí, Salamanca, Argüelles y las Delicias, al igual que las barriadas del extrarradio.

El desarrollo de las infraestructuras urbanas y de los medios de transporte, fue  de vital importancia para estos proyectos.


Estos factores contribuyeron a convertir Madrid en una ciudad moderna, en la que se siguieron haciendo actuaciones urbanas importantes con el propósito de convertir nuestra ciudad en una metrópoli.
De estas actuaciones destacan el proyecto de ensanche de la calle de Preciados (o apertura de la Gran Vía) y la construcción de la Ciudad Universitaria.

Será pues el año 1862 la fecha en que la Gran Vía de Madrid comience a tomar forma.