19 feb. 2010

El conde de Peñalver y la Gran Vía

En nuestro anterior artículo hablábamos del progreso de las obras de la Avenida B en 1916.
Merecido es entonces un espacio en este recorrido histórico al mencionado tantas veces conde de Peñalver.

Ese mismo año, exactamente el 5 de febrero a las siete de la mañana, decía adiós a Madrid y a la vida.

Don Nicolás de Peñalver y Zamora, conde de Peñalver y marqués de Arcos, fue figura preeminentísima de la sociedad madrileña, ejerciendo de Alcalde-presidente de Madrid en tres ocasiones. (1892, 1895-1896, 1907-1909)

Afiliado al partido conservador ocupó varios cargos públicos, siendo en el momento de su fallecimiento Senador vitalicio. 

A él se deben grandes mejoras para el Municipio como el proyecto de valoración de terrenos del Ensanche, la creación de la banda municipal, la Asociación Matritense de Caridad y el proyecto de la Gran Vía, del que fue su principal defensor.

También se involucró en otros temas como la inamovilidad de los empleados, el establecimiento de coches para conducir la carne del Matadero a las carnicerías, librando a Madrid de los pesados carromatos, además de presidir el Comite ejecutivo del Asilo de Santa Cristina, del Casino de Madrid, de la Sociedad Cooperativa de crédito hipotecario 'El Hogar Español', del Real Automóvil Club y del Madrid Automóvil.

Tan notable fue su buen hacer en la política y la sociedad que fue galardonado con la Cruz de Carlos III, la de Isabel la católica y la de Beneficencia. Esta última le fue concedida por sufrir la infección del tifus exantemático que contrajo en el Asilo Tovar en una vista realizada en funciones de Alcalde de Madrid.

A las tres de la tarde del domingo 6 de febrero, salió el féretro de la casa mortuoria a la estación del Norte, desde donde se trasladó el cadaver a Asturias.


La segunda edición del periódico 'La Correspondencia de España' del domingo 13 de febrero anunciaba:



Es por todo esto que la Avenida B pasó a llamarse del Conde de Peñalver, algo que hoy el paseante puede adivinar al contemplar la placa ubicada en el edificio de La Gran Peña.

 

El 26 de noviembre de 1917, a las once de la mañana, se celebró un emotivo acto para descubrir la placa que el Ayuntamiento dedicaba al conde de Peñalver.
Así quedó reflejado en las noticias del diario 'El País' del martes 27 de noviembre de 1917:



Así era la sociedad en aquellos tiempos, y así los hombres visionarios que apostaron por una ciudad que hoy continúa avanzando.

Construcción de la Gran Vía - Segunda Fase



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